Sin los pies en la tierra

   A pesar de demostrar  -por si alguien albergaba dudas-  que "ni están todos los que son, ni son todos los que están", voy a haceros una confesión:

   Fué la otra noche, mientras intentaba poner orden en las consecuencias de la cena, cuando se me ocurrió pensar en el sitio ideal para estrenar mi último jabón, ¡mente soñadora que tiene una!

   Rápidamente di un repaso  -en mi cabeza y bayeta en mano, claro-  a las fotos que he visto un millar de veces en "san google": baños de mármol... de cemento... pequeños... enormes como piscinas... con patio-jardín acristalado -seguro que los decoradores tienen una palabra bonita para esto-

   Los he visto hasta con butaca isabelina... ¿se os ocurre algo más práctico?

   Y así llevo desde entonces, pasando imágenes -como aquellas diapositivas del cole, clis clas-  mientras frunzo el ceño, con un punto ya de desesperación.

   ¡Hasta hace un momento! 


   ¡Oh lalá! ¡lo he encontrado!, ya decía mi madre que no hay como dejar de buscar algo para que aparezca...

   Ahora sí, ahora ya sé donde estrenaría el jabón y, me dispongo a enseñároslo a riesgo de encontrarme con todos vosotros haciendo cola cuando yo llegue.



   Para los valientes queda la opción de añadir el leopardo tumbado al lado de la bañera pero eso, como cualquier otro atrezzo, es ya fruto de vuestra imaginación.

   Yo me voy a por el albornoz.



1 comentario:

Txatxa dijo...

déjame sitio porfa que alucine,hay estaria toda la vida ja ja ja

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